Las redes sociales se transforman muchas veces en el termómetro de lo que pasa en el mundo. En Twitter por ejemplo los trending topic sirven para alertar de lo que se habla en distintos sitios del planeta, y aunque la comunicación suele ser caótica y está plagada de humor negro, ironías y polémicas, están también los que ayudan a los más necesitados, difunden datos de ofertas de trabajo o dadores de sangre y los que se dan un espacio para recordar una vieja historia de amor.
Ese fue el caso del usuario @nosoypitti, quien compartió en esa red social una carta que su abuelo le había escrito a su abuela para conquistarla, una carta de amor genuina, de puño y letra que empieza con “Estimada señorita” y finaliza con “sin más la saludo a usted y su familia”. En el medio, un texto escrito con tinta azul que desborda pasión y también respeto.
“Mi abuelo nació en Argentina, en realidad nació en el barco en aguas argentinas, mientras su familia italiana se escapaba de la guerra en Europa. Se instalaron en Cipoletti donde años más tarde conocería a mi abuela. Se enamoró y para conquistarla le escribió esta carta. Era la manera de encarar en esa época en las provincias”, cuenta Italo, el joven de 28 años se llama igual que su abuelo.
Hoy cumpliría 86 años mi abuela. Esta carta que le escribió mi abuelo para conquistarla es lo mejor que nos dejaron pic.twitter.com/lu2EIWoD7H— Gallardista (@nosoypitti) 5 de julio de 2016
En la misiva, el romántico Italo le confiesa a Rosa su simpatía y le pide comenzar junto a ella una relación seria y formal. “Hace ya un tiempo que tengo pensado en escribirle para decirle de mis simpatías por Ud. Simpatías que me gustaría convertir en algo si Ud. lo deseara, pues tengo interés en formalizar un hogar y mis deseos serían hacerlo con una chica como Ud.”, le dice el hombre enamorado aquel 27 de mayo de 1952.
Italo cuenta ahora que su abuela Rosa no sabía escribir bien y que la respuesta la redactó una hermana de ella, aunque con las palabras exactas que la mujer le decía: “Esa respuesta nunca la encontramos, pero sabemos que existe”, dice quien jamás escribió una carta: “Lo único que hago es escribir recetas médicas porque soy pediatra”.
Los dos, juntos, se establecieron con el tiempo en Villa Regina, Río Negro. El hombre tenía una chacra de manzanas y peras; la mujer ama de casa, lo esperaba a la tarde con una mermelada casera. Esta carta le ganó al tiempo, como para demostrar que el amor puede durar para toda la vida.